3 Claves para meditar y alcanzar tu paz interior

Quizás si estás en este espacio estés transitando unos de esos momentos en que la vida aprieta, algún revés o un largo tiempo sin rumbo hacen que al final te llenes de llanto y te sientas quebrantado. Seguro que sientes que te quedaste sin suelo o que el suelo tiembla, la vida se está contrayendo y te exige sabiduría y templanza para superar este momento. Ya que cuando el llanto y la pena te visita parece que la vida te tira para atrás, o que transcurre muy lentamente y otras veces demasiado deprisa, te falta agarradero donde mantener la mirada fija, como si de un barco a la deriva se tratase. Entonces es cuando te miras y te sientes sin armonía, tronchado, angustiado y dolorido. La vida te duele y la dispersión mental te azota. La mente pensante sin control entra en bucle, te llena “piensadillas” e imágenes catastrofistas y pesimistas.

Te es necesario descubrir y ejercitar una musculatura interna que te haga conseguir estabilidad y que optimice tus emociones ante los obstáculos que te toca sortear. Debes transformarte en una persona nueva y capaz de gestionar sus emociones, aumentar su autoestima y las ganas de vivir.

Nosotros queremos sugerirte una de las herramientas que más nos ha ayudado y vemos que ayuda a nuestros acompañados, una técnica que entrena la atención, que con su cultivo hemos comprobado que te va a traer claridad, comprensión y es el motor de cambio en los ámbitos de tu vida que necesitan revisión y puesta a punto.

Este entrenamiento mental es la meditación, la cual te ayuda a cultivar la atención plena con el fin de encontrar ese lugar de observador imparcial y desidentificado de todo el mundo emocional que acontece. Lo más importante quizás es que te da la oportunidad conectar con en esa consciencia testigo, en ese “darse cuenta” del cual cualquier proceso de desarrollo necesita para que el bienestar se pueda mantener en el tiempo y consigas tu alegría sin causa alguna.

Esta práctica no sirve por si sola, no te vamos a engañar, pero junto con tu desarrollo personal va ser la lanzadera a tu transformación personal. Si te das cuenta nosotros hablamos de transformación no de reestablecerte a la vida cotidiana de forma más o menos estable. Y para la transformación personal que duda cabe que es esencial bucear tus aguas internas y practicar diariamente el “darse cuenta” a través de la meditación.

La meditación establecer una relación sana entre tus sentimientos, pensamientos y acciones, una coherencia que de base te aporta la dosis necesaria de desarrollo que te permite integrar las diferentes piezas que componen el puzle de la vida. Qué bueno sería tener una práctica que establezca en tu vida esa sabiduría que ayuda a aumentar tu nivel de decisión y que mejora tu relación con la incertidumbre y la impermanencia de las cosas. Qué bueno tener a mano una práctica que te ayude a traspasar los pesares y frustraciones que el día a día proporcionan ¿verdad?

Pues toma nota, que a continuación te vamos a mostrar como hacerlo. Lo vamos a hacer basándonos en las enseñanzas que obtuvimos de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y de su fundador José María Doria.

Mitos a desmontar

Lo primero a tener en cuenta para iniciarse en la práctica meditativa es la posible existencia de obstáculos internos o resistencias que pueden surgir desde un inicio. En este sentido, tal vez creas que para meditar es necesario retirarse a una montaña solitaria, practicar durante horas, ser tan flexible como un acróbata, “dejar la mente en blanco” …Todo esto no son más que “mitos” en torno a la meditación.

En realidad, todos tenemos la capacidad de entrenarnos en el despliegue de la atención plena. Todos, asimismo, podemos profundizar en lo esencial, en aquello que se revela cuando el ruido mental se silencia un poco y adoptamos una perspectiva más amplia. Y esto no depende de si nos sentamos en un cojín de meditación o en una silla, de si meditamos enfrente del mar o en el salón de nuestra casa, de si somos gurús retirados en una montaña o bien ciudadanos urbanitos… Lo más importante a tener en cuenta es el hecho de saber que, en realidad, a meditar se aprende meditando

A tener en cuenta antes de meditar

  1. Ponte ropa cómoda y holgada.
  2. Para comenzar, busca un lugar tranquilo donde puedas permanecer sin ninguna interrupción. Más adelante podrás integrar la meditación en otros ambientes o espacios, aprovechando incluso momentos tales como un trayecto en autobús o tren.
  3. Puedes optar por meditar sentado en un cojín de meditación o bien en una silla.
  4. No es recomendable meditar tumbado, ya que es más fácil que en esta postura aparezca la somnolencia.
  5. Puedes proponerte meditar en cualquier momento del día, pero es recomendable integrar la práctica en la mañana, antes de comenzar con las actividades cotidianas, ya que en esos momentos el pensamiento no está tan activo.
  6. No es recomendable meditar tras las comidas, ya que la somnolencia, la pesadez o la falta de claridad mental pueden aparecer con mayor facilidad.
  7. Conviene cultivar la paciencia y la perseverancia, desapegándose del resultado. No hay “buenas” o “malas” Meditaciones: uno simplemente se sienta a meditar, independientemente de si durante la meditación se logra un mayor o menor estado de relajación, o de si se ha tenido un estado emocional más expansivo o contractivo.

Y AHORA A MEDITAR

Pon atención a estos 3 claves:

Primera clave: La postura

Ya sea que te dispongas a meditar sentado/a en silla o en un cojín de meditación, enfócate en lograr una buena vertical:

  • Yergue tu columna, manteniendo la tensión justa como para sostener la postura vertical.
  • Recoge ligeramente la barbilla como si alguien la empujara con un dedo hacia dentro; sentirás cómo tus cervicales se liberan y se alinean con el resto de la columna vertebral.
  • Para encontrar tu vertical, puedes visualizar un hilo que tira desde tu coronilla hacia el techo y, atravesándolo, sigue hacia el infinito. Puedes realizar, asimismo, varios movimientos circulares con el tronco, como si giraras sobre un eje imaginario, hasta encontrar tu eje vertical.
  • Relajas los hombros, al tiempo que los echas hacia atrás.
  • Puedes entornar suavemente los ojos o bien mantenerlos semiabiertos, con la mirada fijada en el suelo a un metro aproximadamente de ti.
  • Relajas el entrecejo, sintiendo la frente despejada y relajada. Relajas asimismo la mandíbula e incluso la lengua, que permanece apoyada tras los dientes del paladar superior.
  • Céntrate ahora en establecer asimismo un buen horizontal: si estás sentado en una silla, separa ligeramente las piernas y siente tus pies bien arraigados en el suelo. Si estás sentado en un cojín, puedes doblar un poco las piernas (postura birmana), cruzarlas (postura del loto), o bien adoptar la postura del diamante.

Puedes probar a cambiar de postura en cada meditación, hasta encontrar aquella con la que te sientas más cómodo/a. El hecho de que tu cojín de meditación tenga cierto grosor, te ayudará a anclarte en el suelo, estableciendo un trípode entre coxis y rodillas. En cualquier caso, es recomendable que una vez decidida la postura e iniciada la meditación, permanezcas en total inmovilidad. No obstante, si la incomodidad es insoportable, con lentitud y plena atención en los movimientos puedes cambiar a otra postura.

Segunda clave: La respiración

La respiración puede servir de anclaje de la atención durante la meditación. La mente tiende a dispersarse, generando interminables cadenas de pensamientos. Sucede a menudo que durante la meditación nos despistamos al seguir tales cadenas de pensamientos. No pasa nada: lo importante es ejercitarse en el “darse cuenta” del despiste, y devolver la atención nuevamente hacia la respiración. Se recomienda inhalar y exhalar por la nariz, sin tratar de modificar el ritmo de la respiración, siguiendo tan solo su ritmo natural.

Quizás con el tiempo las exhalaciones se tornen más profundas, llegando a vaciar en su totalidad los pulmones, pero tengamos en cuenta que no hay una “forma ideal” de respirar. Puedes también entrenarte en mantener el enfoque de la atención, centrándote en contar las exhalaciones.

Tercera Clave: La actitud

Cuando te sientes a meditar, recuerda evocar e instalarte en una actitud abierta, receptiva y amigable hacia ti mismo/a. Jon Kabat Zinn dice al respecto de la meditación: “sentarse a meditar es un acto radical de amor”.

Siente tu pecho abierto durante la meditación, lugar de donde brota una cálida compasiva que se manifiesta en la sutil sonrisa de tu rostro. En lugar de concebir la meditación como un “duro ejercicio”, puedes concebirla como una oportunidad de cultivar la benevolencia hacia ti y hacia los demás. Ahora tan sólo queda que te animes a comenzar con la meditación y a descubrir la fuente de paz profunda que reside en ti.

Esperamos que de esta forma sencilla puedas cultivar una de las prácticas que más nos han ayudado en el cultivo del amor propio, empoderamiento y crecimiento interno.

A modo de conclusión

Está comprobado que la tensión y el estrés dañan tu organismo. La mente suele fluctuar entre el pasado y el futuro. Como sabes, es muy importante hacer frente a los pensamientos negativos (tendencia a la depresión) y catastróficos (tendencia a la ansiedad) respecto a tu momento vital. La meditación y el mindfulness es la única herramienta que hemos encontrado para cultivar la paz interior y que sirve de esencial apoyo en el acompañamiento de cualquier proceso de acompañamiento.

 

Basado en las enseñanzas del manual sobre meditación transpersonal de la E.E.D.T. y en nuestra experiencia como aprendices de la meditación en estas dos últimas décadas.

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JUAN CARLOS

 

Terapeuta Transpersonal, facilitador de Respiración Holoscópica, experto en acompañamiento de parejas y fundador de Vivir en Confianza.

CHEMA

 

Terapeuta Transpersonal, Psicoterapeuta corporal y energético, profesor de yoga y vedanta advaita, facilitador de Constelaciones Familiares. Fundador de Estudio Prema Hara

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