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Cómo dejar de culparte por ser quien rompe tu relación sentimental

Cuando una relación termina, si fuiste tú el que dio el paso, puede que te haga sentir fatal y culpable por todo el dolor que la ruptura está causando. Quizás tu pareja ahora la ves conmocionada, o se da cuenta de lo que hizo mal y se arrepiente por no haberse dado cuenta o no haberlo hecho mejor y esto aún te lo pone más difícil, ya que tomaste el primer paso.

Sé que odias hacer daño a tu (ex) pareja, te sientes verdugo y sin darte cuenta eliges acogerte a la culpa como forma ilusoria de aliviarte. Cuando en realidad no eres culpable de nada, seas el dejado o el que deja, en la pareja no hay culpables ni inocentes, sino bailes compartidos que traen un aprendizaje. No hay justos, ni injustos. No sirve culparse ni culpar. Y estaría bien que fueras dejando de ver con malos ojos el dolor que sientes y siente tu (ex) pareja ante la ruptura y hacia todo lo que sucede pues, aunque aún no lo veas el dolor abre el corazón del que lo padece. El dolor es intrínseco a la experiencia humana; a través del dolor aprendemos y nacemos a la vida. Del dolor de tu madre naciste y ella ni te culpó, ni dejo de alumbrarte. También cuando sientes dolor en tu cuerpo tienes la oportunidad de reparar, de esta forma sabes que hay algo que sanar en ti.

Sin ánimo de frivolizar, no te lo tomes a mal, te diré que tú no causas dolor a tu (ex) pareja, es ella la que se siente dolida, como humano/a que es. Espero que se entienda lo que intento explicar. En realidad, el dolor bien llevado crea cambio y hace expandirse el alma. Tu ruptura duele porque hubo amor y apego. El problema viene cuando no quieres sentirlo ni aceptar la situación. Es este el momento en el que cada miembro de la pareja debe aceptar su responsabilidad y gestionar adecuadamente lo que siente cuando el final de la pareja llega, este es en realidad el gran asunto. No vale tirar balones fuera, ni culpar ni culparte, ni debes hacerte responsable en este caso del dolor ajeno. Y con esto no te digo que seas cruel, lo que intento decir es que cada cual debe responsabilizarse como adulto que es de lo que siente. Sino lo haces, alargas el dolor en el tiempo, lo cronificas y te somete. Pero esto no es tu responsabilidad, ni tu eres culpable de nada. ¿Se entiende la idea?

Es un acto de amor grande

En realidad, si eres la persona que deja la relación es un acto de amor grande por tu parte si, aunque la relación haya sido sana y verdadera, si tu llama se ha apagado o eres movido/a hacia otro camino, es un acto de honestidad hacia tu (ex) pareja anunciárselo y tomar partido. Es un acto de respeto hacia ella, aunque le duela. Por el amor que hubo, ahora le dices lo que sientes o dejaste de sentir. La verdad siempre ayuda, engañarle haciéndole creer que sigue existiendo amor entre vosotros es, además de cobarde, muy egoísta. Como me pasó a mí cuando fui dejado, la verdad es que pasado el tiempo y con un duelo bien elaborado ahora lo agradezco enormemente.

Ahora bien, si la relación termino por la causa que fuera y/o no le interesa a tu vida por lo tóxica que es, terminarla es una prioridad. Si no puedes porque además de la culpa te asaltan dudas, miedos y remordimientos porque esto supone un cambio que no puedes sostener, e incluso quieres volver a una relación que no te conviene, pide ayuda y sigue leyendo.

Desde Constelación Familiar y las enseñanzas de Bert Hellinger

Hasta aquí hemos visto la culpa a un nivel más relacional y espero que te haya ayudado. Por otro lado, si quieres ver este asunto a un nivel más profundo y quizás más desconocido para ti me encantará compartir contigo un punto de vista desde la terapia sistémica, constelación familiar y las enseñanzas de Bert Hellinger.

Verás, se afirma que en la pareja no hay culpables ni inocentes, sino bailes compartidos o engranajes sistémicos. No hay justos, ni injustos, sino lealtades a nuestro sistema familiar de origen que nos inducen a repetir patrones. Como también dije antes, no sirve culparse ni culpar. Aunque es importante señalar que también la culpa en ocasiones es un sentimiento útil biológicamente hablando, ya que cumple ciertas funciones:

La culpa te avisa de que estas poniendo en peligro la pertenencia hacia lo que crees lealtades a tu sistema familiar.

Pero muchas veces esta creencia a que obedece el sentimiento culpa es ficticia o está obsoleta, en realidad es disfuncional. Creencias como el amor lo puede todo, el amor es para toda la vida, voy a perder el tiempo invertido si dejo a mi pareja, el amor es dolor y abnegación… y alguna más que desarrollo en otros artículos es mejor desmontarlas en tu mente y dejar de sentir culpa, porque como estás comprobando que te dificultan avanzar en la vida.

Otras veces el problema es cuando sientes «culpa inconsciente», cuando no quieres sentir felicidad. Hay veces que sientes culpa porque las cosas te van bien, sientes culpa por no ser leal al destino fatal de mamá o papá. A esto Bert Hellinger le llama «destino ciego» o «amor ciego».

Amor ciego es, por ejemplo, el del hijo/a que para compensar la marginación que sufrió alguien anterior en el sistema familiar (abuelos, padres, excluidos del sistema…) asumes, sin saberlo, su mismo destino y sientes culpa al no ser leal.

Amor ciego es el del hijo/a que viendo que sus padres han sido infelices, no se permite así mismo/a ser feliz, como si al serlo se convirtiese en una especie de traidor, siente culpa; cuando en realidad «no hay mejor manera de sanar la infelicidad de los que nos precedieron, que llevar una vida feliz, prospera y fecunda», como afirma Hellinger.

Quizá si esto es la primera vez que lo lees te puede parecer muy extraño e increíble, pero estos enredos sistémicos son más frecuentes de lo que puedas imaginar, yo personalmente lo veo mucho en mis acompañamientos. Cuando son resueltos cambian enormemente la situación de vida a través de las relaciones.

Recursos y Herramientas

En estos casos la herramienta que facilito en sesión son la reflexión y facilitar «frases de poder», frases que hagan despertar un movimiento en tu alma y hacerte ver con estas que obedeces un mandato interno que sigue el destino fatal de algún miembro de tu familia. Intento separarte de esa energía que te hace sentir culpa porque te quieres salir de lo establecido, aunque sea soltar aquello que te hace infeliz. En realidad, se trata de observar si en lo profundo de ti existe una voz que asiente a:

«Yo como tu papá, yo como tu mamá…no voy a ser feliz en mis relaciones».

«Yo como tu mamá no me voy a fiar de los hombres porque mira lo que te han hecho a ti».

«Yo como tu abuela o abuelo no voy a separarme, aunque me trate mal».

«Yo como los hombre o mujeres de mi familia, hasta el final en sus matrimonios, aunque duela».

Si resuena contigo estas frases y tiene sentido para ti podrías investigar de manera básica con las dos propuestas que hago a continuación, quizás te ayude. Descubrir cuáles son las normas que se aplican dentro de tu propio sistema familiar no es una tarea fácil, puesto que eres como un pez que no sabe que vive dentro del mar. Sólo cuando saltas fuera del agua, en el exterior es sencillo observar que también hay otro estado que no es solo agua. De esta forma te das cuenta del entorno en el que vives y puedes extraer conclusiones que te llenen de la fuerza que requiere cualquier cambio de vida importante

Primera herramienta

Con la siguiente herramienta te animo a descubrir cuáles son las normas limitantes esenciales de tu sistema a través de una reflexión. Reconoce las dinámicas que te bloquean a través de la culpa, temor y duda. Te aconsejo que contestes a una serie de preguntas que te ayudarán a concretar estas ideas.

Atiende, lánzate la pregunta y deja que aflore la respuesta. Concédete tiempo para responder en un cuaderno o en unos folios.

Con carácter general ¿Qué se te ocurre que es aceptable o deseable para un hombre y/o una mujer en pareja dentro de tu familia? ¿Qué crees que es inaceptable? ¿Crees que tu familia de origen (papá y mamá) era estricta, desorganizada o flexible en su relación de pareja? ¿Qué personas de tu mismo sexo se te ponían como ejemplo en asuntos de pareja? ¿Cuál era la característica esencial que se resaltaba de este modelo de relación?

Y si no se te ofrecían ejemplos, ¿por qué crees que fue así? ¿Qué es lo que se criticaba en tu familia respecto a otras relaciones de pareja? ¿Qué personas o comportamientos se ofrecían como ejemplos negativos de relación sentimental en personas de tu sexo? Relaciónalos con alguna norma familiar.

Contesta a las dos últimas cuestiones con ejemplos del sexo opuesto, es decir, qué era valorado como positivo y qué se criticaba como negativo. ¿Existió una «oveja negra» en tu familia?

Si la respuesta es sí, ¿quién era esa persona y qué hizo para merecer ese calificativo?

Pensando en tu infancia, ¿se hablaba como debía ser las relaciones de pareja en tu familia o en la de los demás? ¿Cuál era la forma de vivir en pareja de tus padres? ¿Eran personas de talante progresista o conservador? ¿Qué criticaba tu madre de tu padre? ¿Y a la inversa?

A partir de todo lo que has averiguado hasta ahora, ¿qué preceptos fundamentales crees que constituyen tu contrato familiar individual? Es decir, ¿cuáles eran las normas, creencias o dinámicas que se aplican o que estaba bien vistas en la relación de tus padres y que ahora no quieres tú repetir?

Espero que hayas tomado buena nota y hayas comprendido algún aspecto importante. Visto esto ya tienes la razón por la cual puede ser que ahora que tú decides separarte de una relación o hacer algo diferente a lo que se solía hacer en tu familia sientas ese pellizco en tu interior. Debes ir contra programa, contra los mandatos inconscientes y lealtades. Ya puedes permitirte ser feliz con tu decisión pasado el proceso de duelo.

Segunda herramienta

Si quieres puedo compartir alguna otra dinámica más profunda para que además de entender puedas comprender alguna cosa más. Recuerda que entender alivia y comprender libera. Así que utilizando de tu imaginación o/y visualización podrías buscar con los ojos cerrados y relajadamente alguna comprensión más a través del siguiente ejercicio:

Las respuestas a estas preguntas y la visualización que has hecho te permitirán empezar a entender algunas de las normas y las prohibiciones básicas de tu sistema familiar que provocan que sientas culpa. Ahora bien, será a través de un desarrollo más profundo como lograrás desentrañar todo lo que te bloquea a la hora de vivir feliz en pareja. En cualquier momento, te animo a que mires en tus raíces, estas son importantes. Como el árbol, tu eres sostenido/a por tus raíces, es algo a tener en cuenta, como cualquier árbol que se quiera sano y fuerte.

Basado en los ejercicio prácticos de Octavio Deniz en su libro  «Como sanar tu árbol genealógico», en los encuentros con Joan Garriga y en mi experiencias en el acompañamiento de parejas.

Si quieres que te ayude a pasar página y quedar libre en tu ruptura de pareja te animo a que solicites tu sesión informativa gratuita en el botón de WhatsApp o o en [email protected]

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