CARTA CONSCIENTE PARA ABRIR UNA NUEVA ETAPA DE VIDA

 
 

A veces sabemos que queremos vivir de otra manera, pero todavía no sabemos exactamente qué necesitamos cambiar.

En esos momentos puede ser muy útil detenerte y permitirte imaginar, con calma y sin exigencias, cómo quieres vivir y quién quieres ser en esta nueva etapa de tu vida.

Este ejercicio parte de una idea sencilla:

¿Qué ocurriría si pudieras mirar hacia delante y describir a la persona que quieres llegar a ser?

No como una obligación ni como una versión perfecta de ti mismo, sino como una forma de reconocer nuevas cualidades, nuevas posibilidades y una manera de vivir que quizá ya está empezando a pedir espacio dentro de ti.

¿Cómo quieres ser?

La palabra admirar tiene su origen en mirar hacia. Aquello que admiramos dirige nuestra atención y puede convertirse también en una referencia desde la que vamos construyendo nuestra propia manera de vivir.

Por eso, en este ejercicio no se trata solamente de pensar qué quieres conseguir. Se trata de observar cómo quieres vivir y quién quieres ser mientras lo haces.

Imagina a esa persona que lleva tu nombre y apellido.

Descríbela como si se la estuvieras presentando a alguien que quiere conocerla profundamente, hasta en los pequeños detalles de su manera de ser y de vivir.

¿Cómo se comporta en situaciones diferentes?

¿Cómo se relaciona en su trabajo, en su casa, con sus amistades o cuando está a solas?

¿Qué transmite su mirada, su manera de hablar, sus gestos y su forma de estar en el mundo?

¿Qué sienten las personas cuando están junto a ella?

¿Cómo afronta las dificultades?

¿Qué decisiones es capaz de tomar?

¿Qué cosas ya no necesita hacer?

¿Qué cualidades reconoces en esa persona que te gustaría comenzar a expresar también en tu propia vida?

No busques construir una persona perfecta.

Busca reconocer una versión de ti más consciente, más coherente y más cercana a lo que verdaderamente quieres vivir.

UNA CARTA PARA LA PERSONA QUE QUIERES SER

Puedes comenzar escribiendo tu nombre y, a continuación, describir a esa persona como si ya pudieras observarla en su vida cotidiana.

¿Cómo vive?

¿Cómo se relaciona consigo misma?

¿Cómo ama?

¿Cómo establece sus límites?

¿Cómo se relaciona con su familia y sus amistades?

¿Cómo cuida su cuerpo y su bienestar?

¿Cómo afronta aquello que no puede controlar?

¿Qué lugar ocupa el trabajo en su vida?

¿Qué relación mantiene con el dinero?

¿Qué experiencias desea vivir?

¿Qué aporta a los demás?

¿Qué sentido tiene para ella la vida que está construyendo?

Permítete escribir sin intentar encontrar respuestas perfectas.

A veces, cuando damos espacio a la imaginación, aparecen deseos que llevaban tiempo esperando ser escuchados.

Trabajo y finanzas

¿Cómo te gustaría relacionarte con tu trabajo?

¿Qué tipo de actividad te permitiría expresar mejor tus capacidades?

¿Con quién te gustaría trabajar?

¿Qué condiciones necesitarías para sentir que tu trabajo forma parte de una vida que tiene sentido para ti?

¿Qué relación quieres tener con el dinero?

¿Hay algo en tu manera actual de trabajar o de sostenerte económicamente que ya no encaja con la persona que estás empezando a reconocer?

Relaciones y vínculos

¿Cómo quieres vivir tus relaciones?

¿Qué clase de vínculos quieres construir?

¿Cómo quieres sentirte dentro de ellos?

¿Qué lugar ocupa la pareja en la vida que estás imaginando?

¿Qué quieres poder compartir con otra persona sin dejar de ser tú mismo?

¿Qué formas de relacionarte ya no quieres repetir?

Y quizá haya una pregunta todavía más importante:

¿Qué necesitas aprender dentro de ti para poder vivir esas relaciones de una manera diferente?

Experiencias, disfrute y aventuras

¿Qué te gustaría vivir?

¿Qué experiencias te despiertan ilusión?

¿Qué espacios quieres recuperar?

¿Qué actividades te hacen sentir presente?

¿Hay viajes, encuentros, aprendizajes, deportes, creación, naturaleza, descanso o simplemente momentos de disfrute que llevan demasiado tiempo esperando?

No todo lo que da sentido a una vida tiene que ser extraordinario.

A veces también forma parte de la nueva vida que quieres construir aquello que simplemente te permite volver a disfrutar de estar aquí.

Contribución y sentido

¿Qué quieres aportar a los demás?

¿En qué puedes sentirte útil?

¿Qué capacidades tuyas pueden ponerse al servicio de algo que consideras importante?

¿Qué relación quieres tener con el sentido de tu vida?

No necesitas encontrar ahora una gran respuesta.

Quizá sea suficiente con comenzar a reconocer qué cosas hacen que tu vida tenga más sentido para ti.

CUANDO IMAGINAR UNA NUEVA VIDA EMPIEZA A MOSTRARTE LA QUE YA NO QUIERES SEGUIR VIVIENDO

Este ejercicio puede parecer, al principio, una forma de imaginar el futuro.

Pero muchas veces ocurre algo más profundo.

Cuando empiezas a describir cómo quieres vivir, también empiezas a reconocer cómo estás viviendo ahora.

Y entonces pueden aparecer distancias.

Entre lo que deseas y lo que estás sosteniendo.

Entre la persona que quieres ser y determinadas formas de relacionarte.

Entre la vida que imaginas y algunas decisiones que llevas tiempo posponiendo.

Entre aquello que verdaderamente necesitas y aquello a lo que te has acostumbrado.

Y quizá ahí aparezca una comprensión importante:

No siempre necesitas empezar de cero.

A veces necesitas mirar con honestidad qué partes de tu vida siguen teniendo sentido, cuáles necesitan transformarse y cuáles ya han cumplido su función.

Eso es lo que puede convertir este ejercicio en el comienzo de una Reordenación Vital.

No se trata simplemente de imaginar una vida diferente.

Se trata de empezar a reconocer qué necesita cambiar para que tu manera de vivir pueda acercarse a quien eres hoy y a quien estás llamado a ser.

UNA VISUALIZACIÓN PARA CERRAR UNA ETAPA Y ABRIR OTRA

Una vez realizada la carta, busca un lugar tranquilo en el que puedas estar sin interrupciones.

Permítete cerrar los ojos y realizar la siguiente meditación o visualización.

En ella encontrarás referencias a un cambio de año concreto, porque fue grabada originalmente como una práctica de cierre y comienzo de etapa.

No importa que el año que escuches en la grabación no corresponda al momento actual.

Puedes sustituirlo mentalmente por la etapa que estás cerrando y la nueva etapa que estás comenzando.

Lo importante no es el cambio de calendario.

Lo importante es permitirte reconocer aquello que dejas atrás, agradecer lo vivido y abrir un espacio interior para aquello que ahora quiere comenzar.

▶︎ Meditación: cerrar una etapa y abrir un nuevo camino

 

 

Después de realizarla, no tengas prisa por volver inmediatamente a tus obligaciones.

Quédate unos instantes en silencio.

Observa qué ha aparecido.

Quizá haya surgido una imagen.

Una emoción.

Una decisión.

Una pregunta.

O simplemente la sensación de que algo dentro de ti necesita ser mirado de otra manera.

No necesitas resolverlo todo en ese momento.

A veces, el primer movimiento consiste simplemente en reconocer lo que ya sabes interiormente.

DE IMAGINAR QUIÉN QUIERES SER A REORDENAR TU VIDA

Cuando empiezas a reconocer a esa persona que quieres ser, inevitablemente aparece otra pregunta:

¿Qué necesita cambiar en mi vida para poder vivir de una manera más coherente con ella?

Quizá necesites revisar tus relaciones.

Quizá tu manera de trabajar.

Quizá el lugar que ocupas dentro de tu familia.

Quizá tu forma de cuidarte.

Quizá haya decisiones que llevas tiempo aplazando.

O quizá descubras que algunas cosas que antes eran importantes para ti ya no lo son de la misma manera.

No significa que todo tenga que cambiar.

Significa que ahora puedes empezar a mirar tu vida desde un lugar diferente.

Y ahí comienza, muchas veces, un verdadero proceso de Reordenación Vital.

Un proceso que no consiste en construir una vida perfecta, sino en volver a colocar cada área de tu vida en un lugar que tenga sentido para ti.

Porque reordenar no significa destruir lo que existe.

A veces significa reconocer qué quieres conservar, qué necesitas transformar y qué estás preparado para dejar atrás.

CUANDO UNA NUEVA ETAPA NECESITA ALGO MÁS QUE UNA INTENCIÓN

Puede que después de realizar este ejercicio sientas claridad.

Pero también puede ocurrir lo contrario.

Quizá aparezcan preguntas que no sabes responder.

Quizá reconozcas que llevas tiempo viviendo de una manera que ya no te representa.

Quizá sepas qué quieres cambiar, pero no encuentres la energía, el valor o la dirección necesaria para hacerlo.

Y también puede ser que hayas intentado realizar cambios anteriormente y hayas terminado volviendo a los mismos lugares.

En esos momentos puede ser útil no exigirte encontrar todas las respuestas por ti mismo.

Dentro del proceso de Reordenación Vital existe un primer espacio precisamente para detenerte, mirar dónde estás y comprender qué necesitas ordenar antes de tomar nuevas decisiones.

Es la sesión informativa gratuita.

Un espacio tranquilo y humano donde puedes compartir tu situación actual, poner palabras a aquello que estás viviendo y valorar si este camino de acompañamiento puede ayudarte a dar forma real a esa nueva etapa que quizá ya está empezando a nacer dentro de ti.

Porque, a veces, todo comienza así.

Con una imagen.

Con una intención.

Con una pregunta.

Y con una decisión interior:

empezar a vivir de una manera más consciente y más coherente con quien eres hoy.

 

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