Como dejar de culpar a tu (ex) y volver a ser tú

 
 
 
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Cuantas veces veo que cuando se rompe una relación de pareja, sobre todo donde se tuvo hijos, sientes el caos. Es un dolor muy profundo, ya que al comenzar la relación teníais esperanzas para vuestro proyecto. Y de repente todo se acaba sin que ninguno de los dos tenga la culpa, sino que cada uno está implicado a su manera, o porque uno se encuentra en otro camino o se ve llevado hacia otro destino.

Ahora bien, si te centras en determinar culpas, quizás pienses que se puede hacer algo, o que se puede cambiar algo en él/ella. En vez de centrarte en lo profundo de la situación, tu atención se centra en los reproches mutuos.

Me gustaría explicarte que seas el que deja o el dejado, cada vez que sientes una emoción que te incomoda, aunque sepas que todo sentimiento se debe a un patrón interno, es decir, a tu percepción de lo ocurrido, aun así hay un programa mental dentro de ti que automáticamente da la orden de buscar la causa. Te dirá que encuentres al culpable.

Esta forma de funcionar en la vida de pareja, más aún cuando llega el final, te hace creer en los «buenos» y «los malos». A lo que este programa mental considera «error». Lo reconoces por una irritación interna debida a la frustración, exigencias y expectativas no cumplidas. Esto te hace sufrir, e inmediatamente te hace buscar al culpable de eso que sientes dentro de ti. Y este programa mental siempre lo encuentra ahí fuera: la culpa de esto que siento, la tiene mi (ex) pareja.

Es entonces cuando comienzas a atacar a tu (ex) pareja. La consideras culpable y para ello haces algo muy sencillo, algo gratuito: juzgas y/o críticas. Ataque igual a juicio. Si críticas a tu (ex) pareja quizás haya algo en ti que le esté diciendo inconscientemente: «Yo soy mejor que tú» o «fuera, no quiero sentir esto que proyecto en ti».

En realidad, la culpa es una exigencia proyectada en tu (ex) pareja. La culpa es esa voz interior que también dice: «si yo fuera él o ella me enfadaría conmigo mismo», o esto otro «si yo le hiciera esto seguro que se enfadaría conmigo». Detrás de alguien que siente culpa hay un/a exigente. Cuanto más exigente es uno consigo mismo/a, más nivel de culpa aloja en su interior y más alto es su sufrimiento.

De esta forma no llegas a la solución. Si de verdad quieres llegar a solucionar este asunto debes abrirte al dolor profundo porque todo terminó, tomar tu parte de responsabilidad, dejar con tu (ex) pareja la suya y aprender de lo sucedido. De esta forma este dolor no dura mucho tiempo, aunque se siente muy intenso, lo sé. Pero, aunque te parezca extraño, este dolor responsable y consciente va hacer que consigas separarte y de repente te pillas pudiendo tener una conversación de solución de manera razonable y con respeto mutuo. Comienzas a arreglar todo lo que haya que arreglar.

Estos ataques mentales, convenientemente repetidos y con una constante inversión emocional, producen de hecho todos los conflictos, todas las luchas que de esta ruptura se van a derivar. De los ataques mentales surgen los maltratos emocionales y como consecuencia, llevado al extremo de estos procesos, a los maltratos físicos. Después, solo queda esperar la venganza.

Desde la mirada sistémica y constelación familiar sé que, en una separación, la ira muchas veces sustituye al dolor y la pena. La resolución viene cuando uno es capaz de decirle al otro de corazón a corazón:

«Tomo lo que me diste. Fue, mucho y lo honraré y lo llevaré conmigo. Aquello que yo te di, lo di a gusto y puedes quedártelo. Por aquello que fue mal entre nosotros dos, yo asumo mi parte de responsabilidad y te dejo la tuya, ahora quedas libre y yo quedo libre». 

En realidad, solo cuando estés libre de tu pasado amoroso, puedes empezar un presente efectivo y saludable. Por eso a continuación, voy arrojarte luz sobre este asunto, para que dejes de culpar. He cogido las mejores explicaciones y técnicas de dos grandes expertos, Brigitte Champetier y Katherine Woodward Thomas, para que puedas entender y aliviarte y, al comprender, liberarte. Van muy bien para salir del bucle obsesivo de culpar a tu (ex) pareja, porque quizás estés comprobando que este ruido mental hace que no puedas volver a ser tú, amar sanamente (y además te quita tu grandeza).

Para recuperarla hay que dejar de ser una víctima herida del amor o de sentirte culpable por el desamor. Insisto, para esto debes cambiar de perspectiva asumiendo tu parte de responsabilidad, dejar con el otro la suya y construirte una mejor pareja gracias a lo aprendido. 

 

PRIMERA HERRAMIENTA

 

Te invito ahora a que la siguiente herramienta la escuches en un lugar que no te moleste nadie, tranquilo/a (sino es así, te recomiendo que sigas leyendo). Te irá bien, para luego pasar a la acción, te lo aseguro:

 

 

SEGUNDA HERRAMIENTA

 

ASUME TU RESPONSABILIDAD, AUNQUE SEA MÍNIMA Y DEJARÁS DE CULPAR

Basándome en las enseñanzas de Katherine Woodward Thomas te invito a que te reflexiones y contestes las siguientes preguntas respecto a tu (ex) relación sentimental. Hazlo en un lugar tranquilo y responde por escrito.

¿Por qué o para que permitiste esas circunstancias? ¿Cuál eran tus temores para permitir eso? ¿Puede ser que lo que tu pareja te hacía era lo mismo que tú haces contigo mismo? ¿Qué propuesta relacional le hiciste tú a tu pareja para que te sucediese esto? ¿Dónde tenías tu foco de atención? ¿Tu foco estaba en ella o en ti? ¿Atendías tus necesidades o las suyas?

Quizás ignoraste todas las señales. Observa tu parte de responsabilidad. Te invito a ver tu 3% de responsabilidad.

 1.- Entonces visto, sentido y reflexionado todo lo anterior te invito de nuevo a que escribas un documento que empiece por:

Mi responsabilidad es…

Si decides no confiar en las parejas de alguna manera dejas de confiar en ti misma. Mi sugerencia es que tomes consciencia de todo lo sucedido: observa, date cuenta, aprende y mejora.

2.- Ahora, para determinar tu NUEVO YO te invito a que por escrito redactes detalladamente y con calma las mejoras que vas hacer en este momento gracias a lo que has observado.

3.- Toma acción y pon en práctica lo que has visto, esto te va llenar de poder: rectificar, arrepentirnos, crecer y evolucionar, es lo que va hacer que dejes de culpar, te sentirás aliviado/a y empoderado/a.

 

 

TERCER HERRAMIENTA

 

Por último, otra herramienta más sencilla y que yo os recomiendo muy a menudo es AGRADECER. Si agradeces no puedes sostener la queja, ni el pesimismo, ni el victimismo. Agradece todo lo aprendido, aunque solo hayas aprendido aquello que no quieres; agradece que la vida te haya hecho soltar algo que no te hacía bien o que no funcionaba como es debido. Puede ser que aún no lo veas, pero la vida no te quita nada si no te va a traer algo mejor, confía.

 

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