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¿QUÉ INFLUYE A LA HORA DE ESCOGER Y AMAR EN PAREJA?

 

Nadie dudará de que la palabra amor significa cosas distintas para cada uno de nosotros, muchas veces son imágenes, sensaciones y evocaciones distintas. Partimos de la idea de que el amor es inevitable. El amor es una experiencia universal y el amor es una sensación profunda de lo que nos conecta con otra persona. Además, es la unidad básica de las relaciones humanas. Venimos de la unión de dos partículas, procedemos de un vínculo entre dos elementos que acaba haciéndonos vivir algo más grande.

Todos tenemos una imagen interna de lo que es el amor que muchas veces queremos reflejar en nuestra vida. En realidad, debemos estar atentos a nuestro ideal del amor, a ver si este va a dirigir una pretensión exagerada de cómo deberían ser las cosas alejada de la realidad. Como ya me habéis oído decir otras veces, el virus de la relación de pareja es la idealización. Así que podría ser buena idea revisar tus imágenes, ideas y sensaciones internas a la hora de ir a ese gran cosmos que es el amor en pareja.

Estaría genial revisar el propósito real a la hora de ir a la pareja, podrías observar si detrás de este amor romántico se encuentra un ideal algo rancio que con el paso del tiempo pierde aguas. Algunos empezamos a vislumbrar y sentir que esto del amor es algo más amplio, compasivo, y que no tiene que ver tan solo en el ámbito de la pareja sino que de forma más amplia también se dirige hacia todo ser humano.

En realidad, bajo el paraguas del amor estamos incluyendo un elemento muy importante que dirige nuestras vidas, que puede convertir nuestro camino en una vida culminada y dichosa o en una vida perdida y desdichada. Sin olvidar jamás que el amor tiene mucho que ver con el autoconocimiento y la transformación que produce observar lo conocido. Debes recordar que nadie puede amar aquello que no conoce. Por eso la importancia de auto-conocerse para aumentar tu amor propio y amar más y mejor.

El reto en la actualidad es aprender el arte de la pareja y convertir éste en algo expansivo y abandonar el sufrimiento. No conviene olvidar que el amor es lo que inicia una vida, que el amor en pareja se caracterice porque mira al futuro, porque te hace sentir bien y te hace crecer. Interesa tener presente que la experiencia de amor en pareja debe sumar dos o más de dos y no restar, como observo muy a menudo. Por otro lado, vivir en el presente hace bien al amor en pareja; sin embargo, mirar al pasado contrae y lastima la relación.

Pararse a observar crea el conocimiento que te hace comprender y transformar el espacio desarrollado por la pareja en amor y dicha. Parece ser que nos hace falta ese espejo que es la pareja. El campo de la pareja es algo que al unir dos personas nos puede hacer fluir o por lo contrario nos congela, donde uno más uno suma dos o cero con cinco. Muchas veces nos empeñamos en relaciones que no son fáciles y la propuesta relacional es dificultosa. Cuántas veces observo que en la relación se hacen propuestas inconscientes que desde primer momento van a condicionar el proyecto de pareja. En realidad muchas veces en nuestra tarjeta de presentación va explícita una invitación de «cuídame», «sálvame», «destrúyeme», «tenme en cuenta». De forma espontánea, cuando vamos a la pareja elegimos sin darnos cuenta una tarjeta de presentación que le entregamos a la otra persona sin darnos el tiempo de exploración necesario para ver qué dinámica activamos o desactivamos en esta relación. Muchas veces exploro que hacemos caso omiso a nuestra inteligencia corporal y dejamos prevalecer nuestros ideales e imágenes internas de lo que debe ser la pareja y que muchas veces no es.

Cuando vamos a la pareja ignorando qué tarjeta de presentación entregamos a la otra persona, solo nos queda tener la suerte de darnos cuenta de la tarjeta y cambiarla por otra o que el otro no la acepte y proponga cambiarlas y jugar de otra forma. Si no es así, volveremos a repetir experiencia.

Así que éste es el misterio de la pareja y hay que contar con él. Un juego entre dos. Un buen aspecto a tener en cuenta es si es fácil y suma o si es complicado y resta. Si observas que es de la segunda manera, complicado, observa rápida y atentamente. Puede que te sientas atraído, que palpite tu corazón y no dejes de pensar en esa persona, pero sintiéndolo mucho puede ser que esto no sea suficiente para que la relación de pareja le siente bien a tu vida.

Yo personalmente llegué a confundir el amor en pareja e insistía una y otra vez en una relación difícil, donde a pesar del amor había posiciones interpersonales llenas de desconfianza, expectativas, ilusiones, controversia, que terminaban en tensión general y agotamiento. Me apegaba a este panorama de pareja poco saludable frente a la elección de otra relación que existía en mi vida fácil y sencilla. Equivocadamente pensaba que no la quería al no sentir palpitaciones y, sin embargo, era el mejor amor de pareja que he tenido en toda mi vida. Era fácil, había eros, amistad, ternura y compasión profunda y en la actualidad me llena plenamente y me hace crecer.

Muchas veces, como te cuento, confundimos el amor con los síntomas de una mala digestión y te casas con esto. Por eso cada vez más los expertos y neurocientíficos recomiendan no casarse o emprender grandes proyectos de pareja hasta que no pasen doce meses. Parece ser que es el tiempo que una persona aprende a diferenciar la sintomatología del enamoramiento de la del buen amor. Cuántas veces observo a personas que bajo el influjo de la fantasía y fascinación, se van a vivir con su pareja abandonando su hogar para darse cuenta luego que era una oveja disfrazada de lobo.

Vuelvo a recordar que el enamoramiento es la antesala del amor. Yo creo que hay que disfrutar del enamoramiento, no cabe duda, y disfrutar también la caída de todo lo que parecía y no es y del precio de nuestras acciones. Quizá sea buena idea vivir esta primera etapa y observar también pasado un tiempo como gestionamos nuestras fricciones, debates y forma de ver la vida. Muchas veces observo que suceden cosas en las relaciones de pareja que, pasado un tiempo, te estaban haciendo ver lo que iba acontecer después.

Cuantas veces el amor hace que emerjan en nosotros las sombras internas que llevamos, excluyendo toda nuestra vida y que no nos atrevemos a abrazar, observar y mirar en uno mismo. Muchas veces en vez de desarrollar una actitud amorosa con nosotros mismos generalmente los proyectamos en la pareja. Si no me llevo bien con mi alegría, con la diversión, es porque ha sido reprimido por mí por algunas situaciones y experiencias en mi entorno familiar. Esto hace que la disimule, que no me la permita vivir porque una voz en mi interior proveniente de mi historia personal hace que la penalice. Entonces es fácil que esto me haga ir a buscar en mi pareja todo lo contrario, la alegría, la diversión y espontaneidad. Muchas veces estos aspectos que te enamoran de la otra persona acaban fastidiándote porque no lo soportas ver en ti mismo. Por eso insisto tanto en permitirte un proceso de autoconocimiento y así lo sentencia el filósofo griego Sócrates:

«Una vida sin examen no merece la pena ser vivida»

Mi propuesta es conocernos y observar aquello que sentimos como imperfecto en nosotros y así poder transformarlo y crecer internamente en vez de atribuir todos estos aspectos contractivos a nuestra pareja. Por eso a las personas que se desarrollan conmigo, cuando se maravillan o se molestan por aspectos de sus parejas, siempre les pregunto: ¿de qué forma esto que me cuentas de tu pareja te afecta en ti? ¿Cómo se aloja eso que te maravilla o te irrita de tu pareja en tu interior? Muchas veces observo que aquello que aborreces, anhelas y/o admiras de la otra persona dicen mucho de tus carencias o virtudes también.

Para finalizar voy a sugerirte que siempre es conveniente darte un tiempo prudencial para conocer a tu pareja, un espacio donde ver todo aquello que no te gusta de la otra persona. Además, de forma provocativa te voy a decir lo siguiente: si te gusta todo de tu pareja puede ser que no estés mirando bien. Por otro lado, si llegado un momento tu pareja está al otro lado de la orilla, que te gustaría hacerle cambiar o lo que no te gusta de él o ella no lo soportas, puede ser que no sea la persona con la quien vivas un buen amor de pareja. El querer hacer cambiar a otra persona según mi opinión es una falta de respeto hacia ella y, en realidad, no es amor. Pero como siempre digo, no te creas nada de lo que comparto en este artículo y experimenta.

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Es un placer tenerte a bordo.

Recuerda que: «El viaje hacia el buen amor de pareja comienza por el coraje de amarse a uno mismo y soltar convenientemente, aprender a escoger y ser la persona que deseas en tu vida»

Seguimos en la brecha!

Hondo abrazo