fbpx
 

EL DESEO Y LA PASIÓN EN TU RELACIÓN DE PAREJA (La tengas o no)

 

Algo que me hizo plantearme muchas cosas respecto a la sexualidad en pareja fue lo que escribe Ester Perel en su libro Inteligencia Erótica. Por si no la conoces es una especialista belga muy transgresora afincada en Nueva York, que trae un asunto que observo mucho en mis acompañamientos. 

Tengo que decir que no acompaño a personas en asuntos de sexualidad más allá de observar desde una mirada sistémica y objetiva la relación con la sexualidad.

Fijaos, hay parejas que se cuidan mucho, son excelentes amigos y compañeros y luego no tienen deseo sexual. Es la famosa frase de: “jope es un genial amigo, me cuida y me trata genial, pero ya no siento nada más hacía él” ¿te suena?

Como dice Ester Perel: “siempre se ha dicho que amar viene con desear y que una mejor intimidad garantiza un mejor sexo. Ella piensa que es al revés, que la falta de deseo es la consecuencia de una intimidad creciente. Verás por qué afirma esto. La intimidad viene con un sentimiento de protección, de reciprocidad, de suavidad, y puede ser que todas esas emociones a veces bloqueen la naturalidad y la libertad que se necesita para tener deseo”.

Esto tiene su lógica desde mí observación en la materia y el estudio de las diferentes formas de amor que describe la filosofía griega, que indica que eros propiamente dicho es deseo sexual, posesión, enamoramiento, amor pasional. Lo más importante es el yo que anhela, que apetece, que exige. La otra persona, el tú, no alcanza a ser sujeto. Es la faceta egoísta del amor. “Te quiero poseer”, “Quiero que seas mía”

El deseo es querer/amar es tener.

Sin embargo, philia es la amistad, en nuestro caso “amistad de pareja”, el llamado “amor conyugal” o la amistad marital. La philia trasciende el Yo para integrar al otro como sujeto: Yo y Tu. Quizás esta forma de relacionarse y encargarse del otro es un acto de amor profundo, pero es totalmente antiafrodisiaco.

Según lo que yo observo, puede ser una buena solución buscar el punto en que ese gran amigo/a tan cercano vuelva a ser un poco “desconocido”. El desafío quizá sea encontrar el arte de mirar con distancia a nuestra pareja para volver a desear. Reconciliar el amor y el deseo, con la seguridad y la aventura. ¿Qué te parece?

Por otra parte, no tenemos que olvidar que los seres humanos tenemos dos necesidades opuestas: la necesidad de seguridad y estabilidad y por otro lado la búsqueda de la aventura, el riesgo, la novedad. Yo me pregunto: ¿Puede ser esto ese tan famoso reclamo de algunas parejas hacia el otro de “dar espacio a la pareja”? Ese nutritivo lugar para que surja en la relación esa “incertidumbre” e “inseguridad”, ese tener ganas de saber de él o de ella, algo de intriga a la relación para que la seguridad y la intimidad no anulen la pasión.

Muchas veces, paradoja de la vida, no queremos que nuestra pareja salga por ahí por miedo a perderlo y es este impedimento justamente el que puede matar la energía de la atracción sexual, del eros. Curioso, ¿verdad? Cuantas veces trae la separación a la pareja la rutina y falta de deseo.

“El fuego necesita aire y demasiadas parejas no se dejan suficiente aire como para mantener encendido el fuego”.

Tenemos que tener en cuenta que lo que se pretende conseguir hoy en día no se ha hecho antes: queremos llevar la energía de la pasión, el matrimonio y el amor a un ámbito doméstico. Antes podía existir el matrimonio con compromiso y amor, pero la pasión estaba fuera del matrimonio. Solo tenemos que repasar la época cortesana y romántica como ha ido cambiando estos tres aspectos: amor, pasión y matrimonio.

Muchas veces sugiero a las parejas que acompaño permitir espacios para que la pareja se realice, si es mujer que tome de las mujeres y si es hombre que tome de los hombres.

¿Qué quiere decir esto? Que tu pareja se divierta, que hable de cosas de mujeres si es mujer, o de hombres si es hombre, y que haga cosas de hombres y de mujeres; que la pareja no sea una cárcel con barrotes imaginarios de control, seguridad y desconfianza. Dar cabida a que coja fuerza tu pareja fuera de tu entorno. Esa libertad de acción, de “distancia” a mi opinión se va a convertir en pasión en el lecho.

Puede ser buena idea utilizar la fantasía, colocarte en el juego que agrada a los amantes y que despierta pasión a ambos. Te sugiero atravesar juntos en “confianza incierta” la intimidad de la pareja y que de esta forma la cercanía amorosa no limite el deseo de eros. Siempre desde el respeto, sin que duela y no moleste.

Si buscas seguridad en una relación, esta se vuelve cómoda e ilusoria. La grandeza de la relación es su misma inseguridad”, Krishnamurti

En consecuencia, lo que a mí me gustaría dejar latente en este espacio de investigación es la labor de poner entredicho esa creencia que viene de atrás que supone que cuando amas, deseas. Mi sugerencia es observar en nuestras relaciones sentimentales esta contradicción que todos alojamos, porque si no, cuando uno deja de desear, piensa que es porque ya no ama. Y puede ser que la mayoría de las veces no sea cierta.

A mi opinión el arte de la pareja puede estar en encontrar el equilibrio entre el amor y la distancia. Porque vuelvo a recordar lo que hemos visto hasta ahora: amar es cercanía y esto es lo contrario que necesita el deseo y la pasión (eros).

Puede ser buena idea para terminar de entender lo anterior dar conocer las tres fuerzas que residen dentro de cada ser humano. La fuerza del amor, la fuerza erótica y la fuerza sexual.

En realidad, la fuerza erótica es esa energía que construye el puente entre el sexo y el amor, pero raras veces lo hace. Esta fuerza suele estar presente en el enamoramiento, pero tiende a disolverse si ambos miembros de la relación no aprenden amar mediante el cultivo de todas las cualidades y de un trabajo de crecimiento personal. Sin amor la fuerza erótica se consume así misma.

Esta fuerza la he visto muchas veces en procesos de ruptura en el que estamos en un momento crítico emocional y aparece esa persona en tu vida que te hace capaz de levantarte del desánimo y de la tristeza, Es esa fuerza que hace que salgas de la zona de confort y de ti mismo. No hay que confundirla con la sexual. Eros se apaga si no trasciende al amor.

Las relaciones duraderas en las que existe un gran amor e incluso una sexualidad activa, pueden que carezcan de eros. Son relaciones con mucha amistad, afecto, sexo, pero la chispa erótica brilla por su ausencia y esto hace que tiendan a ser relaciones rutinarias.

Una relación integral sería aquella que abarca la fuerza erótica, la fuerza sexual y el amor. En definitiva, la fuerza sexual es conducida por la fuerza erótica.

Ya sé que ahora mismo estás pensando, ¿Cómo se distinguir el eros y el amor? Mira, el amor con mayúsculas solo puede existir después de un tiempo de crecimiento y de invertir en la relación de pareja.

Sin embargo, el eros aparece como una fuerza repentina que a veces te llega por sorpresa y tan pronto aparece, también puede irse a los días o meses.

Por eso estoy cansado de ver a personas que no conciben la pareja como un camino de crecimiento, cómo viven sus relaciones desde la fuerza del eros y en consecuencia se pasan la vida buscando siempre una persona tras otra confundiendo eros y enamoramiento por amor.

Por otro lado, muchas veces veo a personas que han construido una coraza de miedo alrededor de su corazón, quizás por malas experiencias en sus relaciones pasadas que forjan creencias limitantes y no dejan que eros trascienda más allá.

Ahora viene la pregunta del millón: ¿cómo mantener eros en una relación de pareja? El eros anima a conocer a la otra persona. Mira lo que voy a compartir contigo, a ver si te sirve: en el mismísimo momento que piensas que ya conoces todo sobre la otra persona, el eros se desvanece. En realidad, es un gran error creer que existe un límite de conocimiento hacia el otro cuando, en realidad, si paras un poco a pensar y reflexionar te das cuenta que tampoco conoces todo sobre ti. Si es así, ¿qué te hace pensar que conoces todo sobre la pareja?

Para concluir compartir contigo algunas de las enseñanzas de Hellinger y lo sistémico: las personas como todo en el universo evolucionan, la pareja es un ser vivo, cambia cada día, es un lamentable error pensar lo contrario, o seguir viviendo con una persona con la mirada interna que grabaste en algún momento de esa relación. Debes mirar continuamente a tu pareja, mirarle a los ojos y reconocerla. Ambos miembros de la pareja cambiáis y evolucionáis todos los días, es ley de vida. ¿No te parece?

Toda relación de pareja tienes sus oscilaciones lo que Hellinger llama “picos y valles” donde se intercalan una y otra situación haciendo crecer a la pareja consciente. Estando muy atentos entre el desear y el conceder. 

En resumen, necesitas una cierta madurez emocional y espiritual para iniciar un camino de relación de pareja maduro y consciente. Tienes que tener en cuenta que, inevitablemente, escogerás a la persona que tenga el mismo grado de madurez que tú. Sueles atraer a personas y parejas que viven en los mismos deseos y temores inconscientes que los tuyos.

Por eso mi propuesta es que cuando no logres vivir la relación de pareja que te gustaría, hagas un alto y te preguntes:

¿Qué aspecto mío tengo que trabajar?

Una relación madura siempre debe estar profundamente conectada con el crecimiento individual. Sino, uno de los dos miembros seguramente comenzará a presentar dificultades.

El trabajo personal que potencia el cuerpo, la mente y el corazón aumenta la habilidad de desarrollar nuestra inteligencia sexual. Quizás seamos así algo más felices en pareja.

Si te ha sido útil este recurso, ☝️ no te olvides de darle un vistazo a mi programa de acompañamiento Más información

También puedes acudir en Valencia a:

✔ Las próximas ediciones de ENCUENTROS CON ALMA. Conoce gente desde dentro. Más información

✔ Si lo prefieres puedes acudir a MI PRÓXIMO RETIRO VIVE A PLENO PULMÓN Más información

✔ Mis charlas-taller GRATUITAS PRESENCIALES /ONLINE  Más Información  

Es un placer tenerte a bordo.

Seguimos en la brecha!
Hondo abrazo